En resumen y en breves palabras: puedo ver claramente como nunca
tendría que haber sufrido nada de los dolores que me aquejaron fácil 8 o 9
años, que muchas veces parecieron siglos eternos de sufrimiento, y a veces más
que nada después de superarlo, parecen días de histeria y soledad. Momentos
ridículos y sin sentido: al final creo
que todo me sirvió para ver su verdadera cara. Pobrecito.